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NIS en México: del reporte normativo a la ventaja competitiva

Cómo trabajar progresivamente para estar un paso adelante del cumplimiento regulatorio

El primer ejercicio de reporte bajo las Normas de Información de Sostenibilidad (NIS) en 2026 marcó un punto de inflexión para las empresas en México. Emitidas por el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera (CINIF), estas normativas establecen un marco institucional riguroso que exige a las entidades divulgar su información de sostenibilidad de forma conjunta y alineada con sus estados financieros. Lejos de ser un fenómeno aislado, esta exigencia refleja una tendencia que se encuentra cada vez más presente en distintos países de América Latina. En la práctica, este requerimiento se traduce en dar respuesta a 30 indicadores, 21 cuantitativos y 9 cualitativos, estructurados transversalmente en los ejes ambiental, social y de gobernanza.

Si bien muchas organizaciones ya cuentan con una sólida base técnica y metodológica proveniente de ejercicios de medición de huella de carbono previos o reportes de sostenibilidad bajo otros estándares globales como GRI o SASB, la llegada de las NIS expande este horizonte abriendo un abanico mucho más robusto e integral. Su entrada en vigencia demostró que la sostenibilidad ya no es una agenda aislada. Por el contrario, se consolida como un eje ineludiblemente ligado a las finanzas, las estructuras societarias y el negocio, al tiempo que pone un foco sin precedentes en riesgos físicos y climáticos muy concretos para el país, como el riesgo hídrico y el impacto en la biodiversidad.

Con el 2026 como base, y sabiendo que muchas organizaciones tomaron alivios de transición (como la exención temporal de reportar las emisiones de Alcance 3), el gran desafío es capitalizar estos aprendizajes para anticiparse al 2027. A continuación, compartimos los desafíos, aprendizajes y oportunidades para estar un paso adelante que identificamos en Kolibri en el acompañamiento a reconocidas empresas de retail, e-commerce y de la industria alimenticia durante este primer ciclo de reporting. 

Los desafíos del primer ejercicio

Transitar normativas nuevas siempre trae fricciones iniciales. Durante este primer año, los retos más significativos no estuvieron en la falta de voluntad, sino en la estructura y la trazabilidad de la información:

  • Definición del alcance societario: A diferencia de la huella de carbono, que suele delimitarse por alcances operativos, por ejemplo, sitios o plantas, las NIS requieren reportar la información ambiental a nivel de entidad societaria, en línea con los estados financieros. Este ejercicio de reordenamiento y cruce de datos para identificar la información de cada sociedad evidencia que la mayor complejidad no es técnica, sino de carácter organizacional, requiriendo una alineación interna profunda entre las estructuras legales y operativas.
  • Transversalidad y validación de datos: Es natural que áreas como Mantenimiento o Administración manejen registros independientes. Este proceso demostró el valor de tender puentes para consolidar la información transversalmente. Además, las auditorías exigen una alta trazabilidad, lo que implica ir más allá de los datos agregados y respaldar cada métrica con documentación verificable, como facturas.
  • Integración con indicadores espaciales: Medir la biodiversidad y el estrés hídrico exige un nivel de análisis técnico avanzado. Este proceso requirió el uso de herramientas especializadas para cruzar las coordenadas de las instalaciones con mapas de riesgo territoriales y cuencas hidrográficas, asegurando que la escala de análisis sea la correcta.
  • Tiempos de ejecución: Al tratarse de un reporte que consolida la información anual, el proceso de relevamiento y recolección de datos transcurre inevitablemente entre noviembre y enero. Navegar este período, marcado por cierres contables y dinámicas de receso, demanda una gran agilidad y estrategias de anticipación para que el proyecto fluya de manera orgánica.

Aprendizajes y prácticas que marcan la diferencia

La experiencia nos dejó lecciones valiosas para que todo líder de sostenibilidad o área encargada de la recolección de información pueda optimizar y facilitar el recorrido hacia la validación de las entidades auditoras:

  • Llevar una bitácora rigurosa para la línea base: Al establecerse un año de referencia, es vital registrar detalladamente todas las modificaciones, justificaciones de ajustes y supuestos metodológicos para facilitar futuros procesos de aseguramiento. 
  • Involucramiento de stakeholders estratégicos: La participación activa de directores y áreas centrales, como Legales y Administración, resulta fundamental. Su respaldo le otorga agilidad al proceso, destraba la recopilación de datos y asegura que la iniciativa sea priorizada frente a otras demandas de la compañía.

Estandarización y desarrollo metodológico: La recopilación y procesamiento de datos requiere diseñar guías metodológicas claras y estandarizar los procesos. Desde el seguimiento riguroso de la información base hasta la sistematización de indicadores complejos mediante herramientas especializadas, contar con marcos de trabajo consolidados optimiza la eficiencia actual y establece una base técnica robusta y escalable para agilizar los próximos ciclos de reporte.

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Oportunidades: Cómo prepararse activamente para 2027

El 2026 nos demostró que la adopción de las NIS va mucho más allá de responder a una obligación de reporte; representa una oportunidad única para alinear la sostenibilidad con el negocio y la operación integral de las organizaciones. Para convertir este requerimiento en una ventaja competitiva de cara a 2027, la experiencia reciente nos deja algunas oportunidades: 

  1. Anticipar el relevamiento y formalizar la recolección de evidencias: Iniciar con antelación el mapeo de la estructura societaria y el entendimiento de las actividades de cada entidad es el primer paso. Sin embargo, para evitar el clásico cuello de botella entre noviembre y enero, la clave es asignar responsabilidades formales en las áreas clave y dividir el proceso de recolección en dos etapas. Por ejemplo, buscar la información del primer semestre en julio-agosto, y dejar solo el segundo semestre para fin de año. Esta carga periódica y registro progresivo agiliza los cierres y es vital para abordar indicadores complejos que serán obligatorios en 2027, como el Alcance 3.
  2. Traducir el impacto ambiental en eficiencia operativa: Las NIS exigen ir más allá de los valores absolutos y reportar intensidades (por ejemplo, kWh sobre ingresos generados o revenue). Esta métrica es el puente perfecto entre la sostenibilidad y el negocio: obliga a las empresas a cuantificar cómo la eficiencia operativa y la gestión de costos se traducen directamente en eficiencia ambiental. Al dominar estos indicadores, se demuestra de forma tangible la interdependencia entre el impacto ambiental positivo y la generación de valor empresarial. 
  3. Evolucionar del reporte a la toma de decisiones estratégicas: La información recabada durante el proceso de reporting, desde métricas operativas y consumos hasta el diagnóstico de riesgos físicos como estrés hídrico, ofrece una radiografía integral de la compañía y su cadena de suministro. Trascender la etapa de cumplimiento normativo y utilizar estos datos para diseñar planes de acción concretos, mitigar impactos y tomar decisiones de negocio informadas constituye una llave para anticiparse a las exigencias de clientes e inversores, asegurar la competitividad y posicionarse estratégicamente para capturar nuevas oportunidades de mercado.

El cumplimiento del ciclo 2027 no comienza con el cierre del ejercicio: comienza con las decisiones operativas y de gobernanza de datos que se toman hoy.

Las emisiones de Alcance 3 -de reporte obligatorio el próximo año- requieren trazabilidad sobre transacciones, proveedores y flujos logísticos que se generan en tiempo real. Las organizaciones que posterguen la estructuración de esos procesos hasta el último trimestre enfrentarán, nuevamente, los mismos cuellos de botella del primer ciclo, pero con menor margen de maniobra y mayor exposición ante los auditores.

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